La traición es inevitable y cierto para cualquier líder. Lo que es incierto es nuestra reacción a ella. He aprendido que no enfrentar las heridas de traición por abandono o abuso, causa que construya muros de defensa para auto-protección. El resultado después de un tiempo es que me enfoco en mí mismo. Sí, todos somos narcisistas, la pregunta es hasta qué grado. Aquí hay cuatro señales de advertencia de convertirse en narcisistas que yo he notado en mi propia vida y liderazgo:
1. Falta de Humildad. Cuando me he sentido estancado, la falta de aprendizaje casi siempre era un factor. Es peligroso pensar que mi éxito en el pasado sería suficiente para tener éxito en mi nueva posición de liderazgo. Cuando llegué y “ya sabía todo” o “era el experto” el orgullo ya había echado raíces. La falta de humildad se manifiesta en dos discapacidades de aprendizaje identificadas por Watkins (2003):
- Acción imperativa. El síntoma principal de esta discapacidad es una necesidad compulsiva de tomar acción y probarse uno mismo. A veces cuando sufro de éste mal, habitualmente estoy ansioso y muy ocupado para darle tiempo a las relaciones y al aprendizaje sistemático.
- Llegando con “la respuesta”. Quizás la más destructiva de todas las discapacidades es cuando llego con la idea hecha de cómo resolver y componer los problemas de la gente y de la organización.
2. Falta de curiosidad. A la falta de humildad con frecuencia le sigue la falta de curiosidad. Cuando pienso que lo sé todo, mi curiosidad y hambre por aprender se frenan. Dejo de tener interés en involucrarme y de escuchar las perspectivas de otros. Quizás puedo haber aprendido acerca de la gente y la organización, pero fallo en aprender con o de otros, especialmente reportes directos.
3. Falta de honor. Toda la gente tiene una dignidad inherente porque son creados a la imagen de Dios. Cada uno tiene dones, habilidades y talentos especiales. Yo fallo en honrar a otros cuando solo los valoro por lo que hacen por mí o por lo que contribuyen al plan estratégico y misión de la organización.
4. Falta de amor. Al final, un líder narcisista falla en amar e interesarse en otros. Después de la traición, abandono y crítica, es una tentación interesarse solo en mí. Era más seguro deslindarse emocionalmente para evitar los efectos dañinos de ser vulnerable a la crítica y a los deseos de otros. Sin embargo, el liderazgo comprende todo en las relaciones. Como Strauch (2006) señala en su explicación de la matemática divina:
¿Qué otras señales de advertencia del narcisismo podrías agregar?
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